Multitudinaria manifestación de fe y solidaridad tras los despidos en la textil Alal
En una jornada marcada por la oración y el compromiso social, el obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecín, encabezó un vía crucis y luego la misa en apoyo a los 260 trabajadores despedidos de la empresa textil Alal. "Tenemos que romper la indiferencia", pidió el prelado ante una comunidad conmocionada.
Ante la crítica situación laboral que atraviesa la ciudad de Goya, centenares de fieles, trabajadores y sus familias se congregaron en el atardecer del domingo para manifestar su dolor y esperanza. La movilización, que partió desde las puertas de la fábrica textil, recorrió la avenida Alem hasta la parroquia San José Obrero, donde se celebró la misa.
EL OBISPO VISITO A LAS FAMILIAS
Monseñor Canecín, quien desde el pasado viernes inició visitas personales a las familias afectadas, destacó que su misión no es el análisis técnico de la crisis, sino el acompañamiento humano y espiritual. "Me di cuenta de que es lo que la gente espera siempre: que se los mire a los ojos, que se los escuche. Suspiré con ellos, lloré con ellos", relató el obispo.
En sus palabras al inicio de la procesión, el pastor diocesano puso la situación en manos de Dios y la Virgen: "Por tantas generaciones que tuvieron trabajo en esta fábrica y pudieron sostener a sus familias, ahora vamos a poner en manos de Dios esta situación de crisis laboral, la de cada empleado despedido y la de sus hogares".
El obispo fue preciso al pedir una reacción comunitaria que trascienda lo económico. "En este mundo donde se cierran empresas, muchas veces se cae en la cultura de la indiferencia. Nosotros tenemos que romperla, superando, venciendo y acercándonos", instó.
"Nosotros no tenemos la salida técnica a los problemas macroeconómicos ni sociales, eso nos supera. Pero sí podemos ofrecer lo que los empresarios, sindicalistas o profesionales del derecho no pueden dar: la fraternidad y la escucha".
AUSENCIAS
Un punto que no pasó desapercibido para la comunidad fue la ausencia de las principales autoridades municipales y provinciales durante la convocatoria eclesial. Ante la presencia de apenas de una diputada provincial y un concejal, monseñor Canecín recordó la esencia de la función pública: "La política es el arte de buscar el bien común. Ojalá que cada hermano que tiene una función política lo viva así".
Citando al General José de San Martín, recordó que "a la idea del bien común, todo debe sacrificarse".
Al concluir la celebración en una parroquia San José Obrero colmada, el obispo pidió a los párrocos y comunidades identificar a los trabajadores desvinculados en sus jurisdicciones. Instó a realizar visitas domiciliarias para brindar consuelo y mantener una oración permanente por la reactivación productiva de la provincia.-
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OFICINA DE PRENSA OBISPADO DE GOYA
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