A pocos días de que se confirmara que la inflación de febrero fue del 2,9% y que muestra una curva ascendente desde hace nueve meses, Milei publicó un gráfico y afirmó: “Salvo el actual gobierno, todos los restantes dejaron una mayor inflación que la recibida”, mientras analistas privados estiman que marzo podría superar el 3%.
Ante réplicas en la red social, el Presidente explicó la mecánica de la medición y respondió con precisión técnica: “Puede aumentar todo y bajar la inflación porque esta mide la tasa de variación de precios”. Además, agregó la aclaración: “Si suben pero menos que antes, la inflación baja”, para justificar la aparente contradicción con aumentos puntuales.
En otros mensajes insistió en que no afirmó el fin del proceso y sostuvo: “Nunca dije que la tarea haya terminado, dije que somos los únicos que la estamos bajando desde el nivel heredado”. A la vez reconoció obstáculos: “Han habido contratiempos pero eso no hará que abandonemos la lucha con las herramientas del manual de la libertad”.
El mensaje público del Gobierno y las mediciones para marzo sobre la inflación
El Gobierno busca construir la narrativa de una inflexión y hace de la inflación su principal bandera política, pese a que los precios se mantienen en niveles altos. Desde la Casa Rosada distinguen entre la suba en términos absolutos y la desaceleración del ritmo, y sostienen que la tendencia es la que importa.
Analistas privados advierten que las subas en educación, tarifas, combustibles e indumentaria podrían empujar marzo por encima del 3%, lo que complica la lectura pública. Aun así, desde el Ejecutivo mantienen la promesa de que el IPC comenzará con 0 en agosto, una meta que será central en su estrategia comunicacional.