Ante los pronósticos que anticipan el regreso del fenómeno climático El Niño durante el segundo semestre del año, el Gobierno provincial pondrá en marcha una serie de reuniones regionales con intendentes para coordinar obras y medidas preventivas destinadas a reducir posibles impactos.
El ministro de Obras Públicas, Jorge Meza, informó que a partir de la próxima semana se conformarán mesas de trabajo por zonas geográficas, con el objetivo de analizar las necesidades específicas de cada región y planificar intervenciones estratégicas. La iniciativa forma parte de un plan integral impulsado por Vialidad Provincial para atender las eventuales consecuencias derivadas de este fenómeno climático.
Durante una entrevista radial, el funcionario señaló que se continúa trabajando en tareas de mantenimiento y conservación de la red vial, mientras se gestionan recursos para ejecutar mejoras en corredores provinciales considerados prioritarios, entre ellos la Ruta Provincial Nº 27, cuya intervención fue anunciada por el gobernador.
Meza explicó que la planificación se realiza de manera conjunta con los municipios, teniendo en cuenta que aún se evalúa la magnitud que podría alcanzar El Niño en la provincia. “Entendemos que debemos prepararnos de manera coordinada ante cualquier contingencia y trabajar junto a los intendentes para minimizar riesgos”, expresó.
Las convocatorias se realizarán por grupos de municipios que compartan características geográficas similares, especialmente aquellos ubicados dentro de una misma cuenca hídrica. Según explicó el ministro, esta modalidad permitirá abordar problemáticas comunes y diseñar respuestas más eficientes.
Entre las acciones previstas figuran la limpieza de canales y desagües, el reacondicionamiento de alcantarillas y la reparación o mejora de puentes. Además, se buscará relevar las necesidades planteadas por cada municipio para elaborar un plan de trabajo integral que posteriormente será evaluado y validado por el Ejecutivo provincial.
El funcionario destacó que los gobiernos locales poseen un conocimiento directo de las condiciones de sus territorios, por lo que su participación resulta clave para definir las prioridades de intervención y optimizar los recursos disponibles.
La semana pasada, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que existe un 90% de probabilidad de que el fenómeno de El Niño vuelva a manifestarse durante el segundo semestre del año, con posibilidades de alcanzar una intensidad significativa.
Considerado uno de los eventos climáticos naturales más influyentes del planeta, El Niño se produce cada dos a siete años y está asociado al calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Este proceso altera los patrones de viento, precipitaciones y temperaturas en distintas regiones del mundo.
Para anticipar su aparición, los especialistas monitorean diversos indicadores, entre ellos la temperatura del océano, los vientos predominantes y el índice de oscilación austral, que refleja las variaciones de presión atmosférica entre el Pacífico oriental y occidental.
Organismos internacionales como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) coinciden en señalar una alta probabilidad de desarrollo del fenómeno durante los próximos meses.
Las estimaciones de la NOAA indican un 62% de posibilidades de que El Niño se consolide entre junio y agosto, con potencial de fortalecerse posteriormente. Por su parte, AccuWeather calcula un 15% de probabilidades de que alcance una categoría intensa, mientras que el ECMWF advierte que el contexto de calentamiento global podría amplificar sus efectos a escala mundial.