Especialistas del INTA, la UNNE y entidades rurales iniciarán una serie de encuentros en distintas localidades del norte de Corrientes para brindar recomendaciones sobre cómo reducir los riesgos que podrían generar las abundantes lluvias previstas para los próximos meses. Entre las medidas sugeridas figuran el manejo anticipado del rodeo, el uso de pasturas adaptadas a inundaciones, las siembras escalonadas y el mantenimiento de la infraestructura rural.
1 de julio de 2026
Ante las proyecciones climáticas que anticipan la posible llegada del fenómeno de El Niño, instituciones científicas, académicas y organismos vinculados al sector agropecuario pondrán en marcha un ciclo de capacitaciones destinado a productores del norte correntino. El objetivo es ofrecer herramientas de planificación que permitan disminuir los efectos de eventuales excesos hídricos sobre la producción.
Las jornadas, denominadas "Cómo prepararse ante el fenómeno de El Niño", comenzarán este miércoles en Ramada Paso y continuarán el viernes en Santa Ana, el lunes 6 en Itatí, el martes 7 en San Cosme y el miércoles 8 en El Sombrero.
La propuesta es impulsada por el INTA Corrientes, las facultades de Ciencias Veterinarias y de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), junto con la Sociedad Rural del Norte de Corrientes y los municipios participantes, que buscan fortalecer la prevención frente a posibles contingencias climáticas.
Carolina Fernández López, integrante del Grupo de Recursos Naturales del INTA, explicó a República de Corrientes que el trabajo conjunto entre distintas instituciones permitirá brindar una visión integral de la situación. Además de las charlas abiertas para productores, se desarrollarán espacios de intercambio técnico entre especialistas.
Desde hace varios meses los modelos meteorológicos muestran señales de cambios en el comportamiento del Pacífico ecuatorial. Según indicó Fernández López, "desde mayo se observa la posibilidad de un escenario asociado a Niño o Niña".
Frente a un eventual incremento de las precipitaciones, una de las principales recomendaciones es reorganizar con anticipación el manejo del rodeo, especialmente en establecimientos ubicados en zonas propensas a inundaciones.
La especialista sostuvo que, si existe la posibilidad de que gran parte del campo quede bajo agua, conviene reducir la cantidad de animales y conservar únicamente la mejor hacienda en los sectores que permanezcan secos. Esta estrategia busca disminuir pérdidas económicas y aprovechar de manera más eficiente la superficie disponible.
También remarcó la importancia de incorporar especies forrajeras con mayor tolerancia al exceso de agua. En ese sentido recordó que el INTA viene realizando ensayos con pasto Nilo, una alternativa que ofrece buenos resultados en ambientes inundables.
Como antecedente, mencionó las inundaciones de abril de 1998, cuando las zonas altas del departamento de Mercedes fueron de las pocas que permanecieron relativamente libres de anegamientos.
Las recomendaciones también alcanzan a los productores familiares. Fernández López señaló que es conveniente disponer de reservas de alimentos, mantener huertas y trasladar animales de granja hacia sectores elevados que ofrezcan mayor protección frente a posibles inundaciones.
En el caso de la agricultura, la especialista advirtió que las lluvias excesivas pueden dificultar el ingreso de maquinaria y provocar importantes pérdidas económicas si no se toman previsiones.
Por ese motivo, aconsejó evitar sembrar toda la superficie al mismo tiempo. Las siembras escalonadas permiten disminuir el riesgo y adaptar las decisiones productivas de acuerdo con la evolución de las condiciones climáticas durante la campaña.
Otro aspecto considerado fundamental es el mantenimiento de canales, desagües y obras de drenaje, ya que facilitan el rápido escurrimiento del agua y reducen el tiempo de permanencia de los anegamientos en los campos.
Fernández López comparó esta necesidad con la limpieza de las bocas de tormenta en las ciudades y destacó que los canales rurales deben permanecer en buenas condiciones para evitar complicaciones mayores.
Actualmente, explicó, gran parte del territorio correntino aún dispone de capacidad para recibir excedentes hídricos. Sin embargo, advirtió que si los desagües se encuentran obstruidos o los caminos rurales se deterioran, el impacto de las lluvias puede agravarse considerablemente y dificultar tanto el traslado de la producción como el abastecimiento de insumos.
La investigadora indicó que el fenómeno El Niño todavía continúa en desarrollo, por lo que recomendó realizar un seguimiento constante de los informes emitidos por los organismos oficiales.
En ese sentido, señaló que será importante consultar periódicamente los pronósticos trimestrales del Servicio Meteorológico Nacional y monitorear la evolución de los niveles de los ríos para ajustar las decisiones productivas conforme avance la temporada.
Las proyecciones adquirirán mayor certeza científica a medida que avance el trimestre invernal, lo que permitirá ajustar los planes de contingencia específicos para el período estival. Fernández López proyectó un cronograma de certezas: "Para agosto, vamos a tener el panorama más claro y, para octubre, va a serlo aún más respecto de cómo va a ser en diciembre".
Los efectos directos sobre el territorio del noreste argentino presentan un desfasaje temporal respecto al calentamiento de las aguas oceánicas del Pacífico. La especialista aclara los tiempos del impacto: "Se forma en diciembre. Recién en febrero o marzo, vamos a tener esos efectos acá. Hay tiempo, pero tenemos que estar preparados", sostuvo.
La percepción general sobre el nivel de precipitaciones vigente suele diferir de los registros estadísticos históricos acumulados por las estaciones meteorológicas locales.
"Por este momento, pensamos que está diluviando, pero no llegamos ni a la media histórica del mes de junio. Luego de 3 años de sequía, nos da una impresión de ser mucho mayor. Pero esas lluvias todavía no llegaron", explicó.
Las variaciones en las proyecciones internacionales de mediano plazo muestran una consolidación del fenómeno hacia el cierre del año.
La técnica puntualiza: "Se actualizó el pronóstico internacional, donde se incrementaba posibilidad de un Niño muy fuerte hacia diciembre y enero. Si llega para noviembre al Pacífico ese incremento, dos meses después nos va a llegar acá", adelantó