La comunidad de Itatí volvió a convertirse ayer en el centro de una de las manifestaciones de fe más convocantes de Corrientes, al celebrar la festividad litúrgica de Nuestra Señora de Itatí. En coincidencia con el Día de la Independencia, cientos de peregrinos y devotos participaron de la misa central y de la tradicional procesión de antorchas, que colmó de luz y oración las calles de la localidad.
Con el lema "Junto a María de Itatí, somos testigos de esperanza y alegría", la jornada comenzó a las 18 con la concentración de las imágenes patronales sobre la avenida 25 de Mayo. Una hora más tarde, el arzobispo de Corrientes, José Adolfo Larregain, presidió la celebración eucarística en una basílica repleta de fieles.
Al concluir la misa, la multitud recorrió las calles portando velas encendidas en la tradicional procesión de antorchas, uno de los momentos más significativos de las fiestas patronales. La celebración marcó además el inicio de la cuenta regresiva hacia el triduo preparatorio del 126.° aniversario de la coronación pontificia de la Virgen de Itatí, que se conmemorará el próximo 16 de julio.
Durante su homilía, monseñor Larregain invitó a la comunidad a mantener viva la esperanza en un contexto marcado por las dificultades económicas y sociales. En ese sentido, destacó que la presencia de la Virgen continúa siendo un signo de acompañamiento para el pueblo correntino luego de más de cuatro siglos de historia.
"Vivimos tiempos marcados por preocupaciones económicas, incertidumbres sociales, tensiones familiares y desafíos culturales que muchas veces generan angustia y desaliento", expresó el arzobispo. No obstante, remarcó que "la fiesta de Nuestra Señora de Itatí nos recuerda que Dios sigue estando presente en medio de su pueblo".
Asimismo, puso de relieve el papel del santuario como lugar de encuentro y consuelo para miles de peregrinos que llegan desde distintos puntos del nordeste argentino. "Muchos llegan cargando sufrimientos, preocupaciones y heridas; otros vienen a agradecer favores recibidos. También hay quienes buscan una palabra de aliento o una guía para sus decisiones, y todos encuentran en la mirada maternal de María una invitación a volver a confiar en Dios", afirmó.
Las actividades religiosas continuarán durante la próxima semana con las celebraciones centrales, entre ellas la tradicional procesión náutica y el esperado encuentro con la Virgen de Caacupé, en el marco de los actos por un nuevo aniversario de la coronación pontificia de la patrona de Corrientes.