Después de casi nueve años sin circulación de trenes, comenzaron en Paso de los Libres los trabajos destinados a recuperar el histórico enlace ferroviario internacional con Uruguaiana, Brasil. La última formación de cargas atravesó el paso fronterizo en mayo de 2017.
Las primeras intervenciones se desarrollan en el sector argentino del Puente Internacional Agustín P. Justo - Getúlio Vargas, que conecta ambas ciudades a través del río Uruguay. Las tareas contemplan la limpieza de las vías, el retiro de elementos que interfieren en el trazado y la reparación de distintos sectores de la infraestructura ferroviaria.
El objetivo es recuperar la operatividad del tramo internacional de la Línea Urquiza y restablecer una conexión considerada estratégica para el transporte de cargas entre la Argentina y Brasil. Para concretar la recuperación integral, también serán necesarias obras del lado brasileño.
La intervención forma parte del proyecto de recuperación de infraestructura de la Línea Urquiza, que contempla una inversión total de 44,4 millones de dólares. De ese monto, 29,8 millones corresponden a aportes del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM), mientras que el Estado argentino aportará otros 14,6 millones.
El primer desembolso, de 4,44 millones de dólares, se concretó a comienzos de este año y permitió iniciar las tareas. Los trabajos están a cargo de Trenes Argentinos Cargas e incluyen mejoras en unos 210 kilómetros de vías distribuidos entre Entre Ríos, Corrientes y Misiones.
La iniciativa apunta a fortalecer la infraestructura ferroviaria de la Mesopotamia y mejorar las posibilidades de conexión comercial con Brasil, Uruguay y Paraguay.
Para Paso de los Libres, la recuperación del enlace ferroviario representa la posibilidad de volver a ocupar un lugar relevante dentro del intercambio comercial entre Argentina y Brasil.
El corredor podría ser utilizado para el traslado de distintos productos, entre ellos producción agrícola, cemento y pasta de celulosa. Además, la utilización del ferrocarril permitiría reducir costos logísticos y disminuir la presión del transporte de cargas sobre las rutas de la región.
La reactivación del paso internacional, sin embargo, todavía dependerá de que se completen las obras necesarias a ambos lados de la frontera. Una vez finalizadas, el histórico cruce ferroviario podría volver a convertirse en una vía estratégica para el comercio regional.