Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el oeste del país a las 7:34 de la mañana, con epicentro en San José del Palmar (Chocó). El movimiento fue percibido a lo largo del territorio y también se sintió en países vecinos como Ecuador y Panamá.
Las autoridades informaron inicialmente que hay al menos 111 muertos y 87 heridos. El reporte oficial detalló 1575 viviendas afectadas, 37 viviendas completamente destruidas, 61 edificios colapsados y 18 centros de salud averiados. Equipos de emergencia trabajan contra reloj para hallar a personas atrapadas entre escombros.
Declaración de desastre nacional y suspensión de operaciones aéreas
El presidente Abelardo De La Espriella declaró el desastre de carácter nacional y afirmó: “La prioridad es el rescate de las personas que están bajo los escombros”. Además anunció la instalación de un Puesto de Mando Unificado y pidió un informe detallado a la UNGRD para coordinar ayuda y recursos.
Por el impacto directo en infraestructura, la Aeronáutica Civil suspendió operaciones en seis aeropuertos: Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura. El cierre de terminales complicó la logística de traslado de equipos y la evacuación de pasajeros tras el sismo que golpeó centros urbanos como Cali, Manizales, Pereira y Bogotá.
Asistencia internacional, testimonios y recomendaciones de seguridad
Varios países ofrecieron asistencia. Estados Unidos, a través del secretario de Estado Marco Rubio, manifestó que “está lista para apoyar” al pueblo colombiano. También se ofrecieron equipos de rescate y ayuda humanitaria desde El Salvador, Chile, Bolivia, Italia y Cuba, mientras organismos multilaterales siguen la evolución de la emergencia.
En redes y en las calles circularon videos de pánico: techos que se desprendían en aeropuertos, columnas dañadas y evacuaciones masivas. Testimonios de argentinos residentes, como Leonel Cerrudo y Gabriel Mónaco, describieron momentos de terror y agradecimiento por haber salido con vida tras el fuerte movimiento.
Especialistas y diplomáticos advirtieron sobre la posibilidad de réplicas y subrayaron la importancia de la sismoresistencia. En ese sentido, el embajador José Roberto Acosta Ramos señaló que “las normas de sismoresistencia son muy exigentes y se revisan constantemente”, aunque aclaró que “ante la fuerza de la naturaleza, no hay obra humana que resista”.
La situación sigue siendo dinámica: continúan los operativos de búsqueda y rescate y las autoridades pidieron a la población mantener la calma y evitar regresar a inmuebles dañados. Las cifras oficiales podrían aumentar en las próximas horas a medida que se completen los relevamientos y se acceda a las zonas más afectadas.