El Gobierno británico endureció su respuesta tras el mensaje del presidente Javier Milei sobre las islas Malvinas y advirtió sobre la preparación de sus fuerzas. Un portavoz de Downing Street aseguró que, “Nuestras fuerzas armadas están en alerta las 24 horas del día, los siete días de la semana, para proteger al Reino Unido y nuestros intereses”.
En cadena nacional, Milei volvió a afirmar que las Islas Malvinas son historica y legalmente argentinas y anucnió sanciones contra petroleras que operan sin autorización de la Argentina. Además prometió impulsar la instalación de una base militar en un punto continental cercano al archipiélago, una medida que generó inquietud en Londres.
Downing Street y la autodeterminación sobre las Islas Malvinas
Downing Street respondió que las islas seguirán siendo británicas “mientras los isleños lo deseen” y afirmó que el primer ministro Andy Burnham respalda esa postura. Desde el Gobierno británico minimizaron la advertencia argentina y subrayaron el derecho de los habitantes a decidir y a explotar las riquezas naturales del archipiélago.
El ministro de Defensa, Wes Streeting, reaccionó en la red social X y sostuvo que las palabras de Milei “hablan más de política interna argentina que de las Malvinas”. Streeting reforzó el eje británico: “Las Malvinas son británicas porque los isleños allí eligieron ser británicos. Nuestro compromiso con las Malvinas es absoluto e inamovible”.
El canciller Ed Miliband también afirmó en X que las islas son británicas y así se mantendrán por voluntad de sus habitantes. El debate tomó tono económico al mencionarse a las empresas Navitas y Rockhopper, que exploran hidrocarburos en la zona, y la historia del control británico del archipiélago desde 1833.
Repercusiones y contexto internacional
La disputa también sumó atención internacional tras declaraciones de Donald Trump. Milei manifestó la urgencia de actuar frente a la exploración petrolera: “Si hoy no actuamos con firmeza y celeridad en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar, algo que no había ocurrido nunca antes hasta ahora”.
El conflicto por la soberanía figura en la resolución de la ONU de 1965 que pide negociar y evitar pasos unilaterales. Hasta ahora la mayoría de países reconoce la administración de facto británica del territorio y evita pronunciarse sobre la soberanía, lo que convierte cualquier escalada diplomática en un desafío complejo para ambas capitales.
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