La música del Litoral despide a Hugo Tomás Flores, destacado cantante, guitarrista, autor y compositor que dejó su sello en la historia del chamamé. La noticia de su fallecimiento fue comunicada a través de las redes sociales de Amandayé, conjunto del que fue uno de sus integrantes y fundador.
Su vínculo con la música comenzó desde muy joven. A los 14 años aprendió a tocar la guitarra y, apenas un año después, dio sus primeros pasos sobre los escenarios. A partir de entonces, construyó una extensa carrera artística que lo llevó a presentarse en distintos puntos de Corrientes, el país y el exterior.
En 1979 se incorporó al Cuarteto Santa Ana, bajo la dirección de Carlos Talavera, experiencia que le permitió participar en sus primeras grabaciones. Más adelante integró el Trío Corrientes, con el que también dejó registrado su trabajo musical.
En 1990 volvió a los escenarios como parte del Grupo Renacer. Junto a esta formación grabó dos discos y realizó presentaciones en distintos lugares de la región y de Buenos Aires.
Uno de los capítulos más significativos de su trayectoria comenzó en 1998, cuando, junto a Hugo Scófano y Pedro del Prado, dio origen a Amandayé. El conjunto se distinguió por la combinación de voces y el cuidado de sus arreglos instrumentales, consolidándose como una propuesta reconocida dentro del chamamé contemporáneo.
Con Amandayé, Flores participó en la grabación de álbumes como Amandayé, Compartirnos y Pasión correntina. Además, llevó la música litoraleña a importantes escenarios nacionales y participó en giras por Estados Unidos, Paraguay y Brasil.
En 2014, el artista emprendió un nuevo desafío al iniciar su etapa solista, acompañado por su hijo Rodolfo y el acordeonista José Álvarez. De esa experiencia nació el álbum Chamamé. Tiempo después presentó Simplemente chamamé, una producción con la que siguió expresando su particular manera de interpretar la música regional.
A lo largo de los años, Hugo Tomás Flores construyó una identidad artística vinculada profundamente con las raíces correntinas. Su voz, su guitarra y su participación en agrupaciones fundamentales del género contribuyeron a mantener viva y difundir la tradición chamamecera.
Su fallecimiento representa una pérdida para la cultura musical de Corrientes y para quienes encontraron en sus interpretaciones una expresión auténtica de la identidad del Litoral. Su legado permanece en las canciones, las grabaciones y los escenarios que marcaron su recorrido artístico.